“Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”.
Este rostro no es el de un conquistador común, sino el de un hombre que consumió su fortuna, su salud y su linaje en el altar de un ideal continental. Al observar este busto, contemple la intensidad de quien nació entre los lujos de la aristocracia caraqueña para morir en la austeridad del exilio, envuelto en una camisa prestada. Bolívar no solo liberó naciones; se despojó de sí mismo para darnos una patria. Su genio no residía en su espada, sino en su capacidad de sacrificarlo todo por un sueño que aún nos desafía.