El Libertador Simón Bolívar aparece en su faceta más célebre: montado sobre Palomo, su corcel más famoso, un imponente ejemplar de pelaje blanco y crines detalladas que lo acompañó en sus gestas más gloriosas. Vestido con su uniforme militar de gala, chaqueta oscura con vivos rojos y dorados, pantalones claros y botas altas, Bolívar sostiene su sombrero en un gesto que combina la hidalguía con el respeto a la tierra que ha liberado.
El fondo montañoso de pinceladas sueltas y tonos cálidos evoca la exigente campaña militar a través de las cordilleras, reviviendo el paso del ejército patriota por el altiplano de Boyacá y Cundinamarca tras la victoria definitiva de 1819. Palomo no es solo un caballo; en la iconografía de la independencia, el corcel blanco representa la fuerza indomable de la naciente República. Esta pintura captura la perfecta comunión entre el jinete y su montura, recordándonos que la libertad de nuestro territorio se conquistó a lomo de caballo, bajo cielos de fuego y sobre caminos de herradura.”