He pasado la mayor parte de mi vida en las prisiones, pero mis ideas siempre han sido libres”.
Detrás de esta mirada serena se esconde la voluntad más resistente de nuestra historia. Este busto rinde homenaje al hombre que soportó dieciséis años de cadenas, humillaciones y calabozos en tres continentes sin que su espíritu se doblegara. Nariño representa la victoria del pensamiento sobre la fuerza bruta. Aquí vemos al intelectual que pagó con su libertad física el derecho de nosotros a pensar y decidir por nuestra cuenta. Sus ojos, fijos en el horizonte, nos recuerdan que los muros solo encierran el cuerpo, nunca la verdad.