Contemple el símbolo supremo del orden constitucional y civilista de nuestra nación. En esta imponente escultura de bronce, el general Francisco de Paula Santander no alza su espada en señal de conquista, sino que eleva con firmeza un pergamino abierto hacia el cielo. Este rollo de papel no es un documento cualquiera: evoca directamente la Constitución de Cúcuta de 1821 y representa el nacimiento de las instituciones fundamentales de la República de Colombia.
Pronunciada esta célebre proclama el 1 de octubre de 1821 al asumir la vicepresidencia de la Gran Colombia, Santander marcó una línea divisoria inquebrantable en nuestra historia: la subordinación absoluta del poder militar ante el poder civil. Sostener este pergamino es recordar los cimientos organizativos del país: la creación del sistema de ministerios, la estricta separación de poderes y la fundación de la educación pública y las primeras universidades estatales. En el corazón de esta obra yace también el reflejo del gran conflicto ideológico con Simón Bolívar; mientras que ‘El Libertador’ creía en un mando militar centralizado para contener la inestabilidad, Santander defendió con vehemencia que saltarse las leyes vigentes, incluso por una causa noble, significaba la destrucción misma de la República.