Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad.” Francisco de Paula Santander y Omaña es, ante todo, el “Organizador de la Victoria”. Mientras el Libertador Bolívar soñaba con continentes, Santander se dedicó a la tarea titánica de crear una Nación de la nada. Esta pieza lo presenta en su doble dimensión: el general que a los 27 años ya era Vicepresidente y el estadista que convirtió el caos en orden jurídico.
El sable que sostiene: es el símbolo de una autoridad que siempre buscó someterse a la Constitución. Santander entendió que la verdadera independencia no terminaba en el campo de batalla, sino que comenzaba en el aula de clase. Bajo su mando, la Nueva Granada cambió los cuarteles por universidades, sembrando la semilla de una de las democracias civiles más estables del continente. Su figura aquí no es solo un homenaje al pasado, sino el recordatorio de que la libertad es hija del Derecho.