El soldado de a pie, el soldado desconocido, que se unió a la causa, sin esperar nada a cambio, el que solo camino tras un sueño llamado Libertad, su aporte es claro y fue su entrega la que le permitió realizar operaciones a lo largo del continente. La Campaña Libertadora surgió el 12 de Junio de 1819 en Tame, gracias a la incorporación de lo que ya no podemos llamar como ejércitos, sino como pueblos en armas, decenas de Tameños, sirvieron de auxiliares indispensables en cada campaña y a ellos se unieron centenares de campesinos provenientes de Cundinamarca Boyacá y Santanderes de campesinos, estos nuevos actores buscaron un rol definitivo en el resultado de la contienda. Los milicianos Tameños y los lanceros de Venezuela Arauca y Casanare detuvieron una y otra vez el avance realista y su carga en las batallas sirvió para vencer. Estos soldados en su mayoría eran criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas, y procedente de las fincas ganaderas de la provincia de Macheta y Chocontá, y del Valle de Tenza como es el caso de los Almeida ganaderos originarios de Pamplona y dueños de los valles de Cúcuta.