El poder republicano se pone en movimiento. En este magnífico retrato de cuerpo entero, Santander es representado descendiendo con paso firme las escalinatas del palacio de gobierno, una metáfora visual de un líder que asume el control del día a día del Estado. Revestido con la casaca azul de la vicepresidencia, calzón blanco y botas altas de campaña, el prócer sostiene su sable apuntando al suelo, reflejando que el poder militar está subordinado a la gestión civil.
La atmósfera diáfana y abierta de este lienzo contrasta con la rigidez de los retratos tradicionales. Aquí vemos al organizador de la victoria de Boyacá en la cúspide de su labor ejecutiva. Cada peldaño que desciende simboliza la transición del caos de la guerra al orden republicano. Es la encarnación del guardián de la Constitución de Cúcuta, recordándole al visitante del museo que la soberanía no es un concepto estático, sino una construcción diaria que se defiende con entereza administrativa y respeto absoluto por el tesoro público.