· MEMORIA DE LA INDEPENDENCIA ·
LEGADO HISTÓRICO

Muerte del
Libertador

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“Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión yo bajaré

tranquilo al sepulcro”

Óleo sobre lienzo · Colección itinerante

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Reseña Histórica

Tras renunciar a la Presidencia y recibir el duro golpe del asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, un Simón Bolívar debilitado emprendió su viaje final. El 1 de diciembre de 1830, la goleta Manuel ancló en Santa Marta, trayendo al Libertador tras una extenuante travesía por el río Magdalena desde la capital. Escoltado en su tramo final por el buque estadounidense USS Grampus, Bolívar fue recibido inicialmente en la Casa de Aduanas.

Bajo el cuidado del médico francés Alejandro Próspero Révérend, y ante la gravedad de su tisis tuberculosa, el Libertador aceptó el 6 de diciembre la hospitalidad del hidalgo español Joaquín de Mier y Benítez, trasladándose a la Quinta de San Pedro Alejandrino. Fue en este recinto, entre el 10 y el 11 de diciembre, donde en un último aliento de lucidez dictó su testamento y su Última Proclama.

Allí, el hombre que dio libertad a un continente, pronunció su voluntad más sagrada: «Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro». A la una y tres minutos de la tarde del 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad, murió el sol de Colombia. Vestido con una camisa prestada y rodeado de la modestia de sus últimos fieles, Bolívar se convirtió en leyenda, dejando un vacío que solo su ideal de unión podría llenar.

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Ficha de la Pieza

AÑO

2009

COLECCIÓN

Colección Pinturas Obra Independentista

MATERIAL

Al Óleo

AUTOR

Fundación Museo Galeria Independencia